Una administración inmobiliaria efectiva actúa como una gestión “silenciosa”, donde el propietario recibe su rentabilidad de forma puntual sin tener que asumir imprevistos. Frente a emergencias como inconsistencias o cobros exorbitantes en recibos de servicios públicos, una agencia profesional asume el caso como propio, investigando la trazabilidad documental y técnica para proteger el patrimonio y la tranquilidad tanto de arrendadores como de arrendatarios.
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Es muy desagradable la experiencia de abrir un recibo de la empresa del servicio público de agua, de energía, o de otro, y visualizar en el “Total a pagar” una cuantía que no corresponde con lo que periódicamente, y a veces no tan cómodamente, pagamos para garantizar la fortuna de tener agua, gas y luz en nuestros hogares.
Por supuesto, asegurar el suministro de los servicios públicos (y muchos derechos más), en todo el territorio nacional, es una labor que demanda un equipo comprometido y concentrado en este oficio, y una retribución económica por parte de los usuarios de dichos servicios. El mantenimiento del aseo en las metrópolis, y en general, en todo el país, es fundamental. Por esta razón, quienes pagamos servicios públicos hemos encontrado ese cobro en la factura del agua, o más recientemente, según la zona, en el recibo de la energía eléctrica.
Hoy somos la tercera generación a cargo de las riendas de la Inmobiliaria Peña Marín, y hoy nuestro eslogan es “Cuidamos aquello que has construido”. Cuando hay alguna situación, contingencia, o problema con alguno de los inmuebles que administramos, el lineamiento impartido desde la silla de la Dirección Ejecutiva hacia los diferentes colaboradores en la Inmobiliaria siempre ha sido: “Haga de cuenta que el problema le está pasando a usted”, “Haga de cuenta que la situación la está viviendo su madre o su padre”. Ese es el día a día en la Inmobiliaria.
Hace un par de meses, durante uno de nuestros días asumiendo el rol de administrar inmuebles, llegó un correo de un arrendatario manifestando que, en su último recibo de pago del servicio de energía eléctrica, había llegado un cobro de Aseo por XX.000.000 millones de pesos y que, además de afirmar que no era responsable de aquel cobro, no tenía la más mínima idea de por qué aparecía esa exorbitante cifra cargada a su cuenta.
Nosotros, al siempre reconocer nuestra responsabilidad como administradores de un inmueble, y aparte de compartir el mismo shock del arrendatario, actuamos sin dilación y asumimos la situación como cualquier responsable de la administración de SU propiedad lo haría: “Cuidando aquello que ha construido” … Sacar la carpeta, recordar la historia, revisar la trazabilidad documental y cronológica, investigar, organizar tareas, y elaborar un plan de acción. En resumen: “ENTENDER Y RESOLVER LO QUE ESTÁ PASANDO”.
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Al llegar al predio en cuestión y hacer la respectiva verificación entre la información del recibo de servicio público y su “supuesto medidor/contador correspondiente”, -con todo el equipo de la inmobiliaria-, nos dimos cuenta de que:
¿En qué va la cosa? Bueno… Eso pertenece a la Reserva del Sumario. Es un asunto que hace parte del oficio de quienes nos corresponde ser administradores de inmuebles. Nosotros intermediamos en el cuidado de las relaciones interpersonales que tienen lugar dentro del ecosistema de lo que llamamos: Finca Raíz. Esto significa, estar presente en muchos momentos determinantes en la vida de personas y familias.
Sin embargo, es un asunto de quienes administramos, pero ¿es nuestro deber hacer toda esta investigación? Tal vez no. Desde que se entrega el inmueble, las cuenta-contrato de los servicios públicos quedan bajo responsabilidad del arrendatario. No obstante, cualquier incómodo suceso, siempre será asumido de forma real y definitiva, a fin de cuentas, por el propietario del inmueble.
¿Cómo sabemos que estamos cumpliendo nuestra labor? En términos generales, porque “no nos notamos”, porque nuestra operación es armónica y silenciosa. Porque los propietarios tienen su patrimonio rentando y reciben su dinero mensualmente según lo acordado. Ellos no tienen que buscarnos a diario, tal vez durante la mayor parte del mes la Inmobiliaria no está presente en sus pensamientos, aunque en nuestra mente estén a diario, ya que es nuestra labor.
¿Qué quiero decir con esto? Cuando vemos una obra de teatro o una película, en general la consideramos “buena” porque pudimos viajar en la trama y en sus escenas tranquilamente, haciendo caso omiso o ignorando detalles estéticos, semánticos. Me explico: durante la primera escena de la película El Padrino de Francis Ford Coppola, Vito Corleone recibe a un amigo en la oficina que queda en su casa, y escucha con absoluta calma como éste le pide ayuda para vengar el asesinato de su hija. Es un momento que Vito le concede, al retirarse momentáneamente de la celebración del matrimonio de su hija, el cual está sucediendo en ese instante en el jardín de su casa.
Tengo un recuerdo muy claro de la escena, de una excelente fotografía, una actuación impecable y perfecta, y el reflejo de un meticuloso trabajo por parte del equipo que construyó el diseño escenográfico y el vestuario; y como lo mencioné anteriormente, el qué sucede y cómo sucede me quedaron claros desde la primera vez que la vi. No recuerdo estar viendo la escena y pensar: “Ese escritorio como que no cuadra”, “la iluminación está sobrecargada”, “no entiendo lo que dice el actor”; es decir, como todo está bien, tal vez muchas personas al verla, no pensarán ni en la iluminación, ni en el del micrófono, ni en el que peinó a los actores, y sin embargo, ahí están sosteniendo ese gran trabajo. En nuestro rol como inmobiliaria es igual, y con esto me refiero a que sabemos que estamos haciendo bien nuestro trabajo porque “no nos notamos”.
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La Dirección Ejecutiva dice: “Mientras todo vaya bien, todos felices, contentos, y los celulares no suenan; pero si algo sale mal, ahí sí recaen las miradas y las llamadas en quienes estamos a cargo de la administración de la propiedad. ¿Qué significa administrar un inmueble? ¿Cómo administrar un inmueble? Creo que también diré que eso hace parte de “La Reserva del Sumario”, y si quieren saber un poco más, aquí estamos con las puertas abiertas.
Entonces “Cuidamos aquello que has construido” es una frase cuyo sentido recae en el verbo que la sostiene: CUIDAR. Quiero dejar aquí presente esa palabra, porque de esa madeja hay mucho por hilar: cuidamos nuestras familias, cuidamos nuestro cuerpo, cuidamos nuestro patrimonio y cuidamos el trabajo que tenemos, de igual forma, cuidamos cada transacción que hacemos, cuidamos el futuro y el planeta en que vivimos. El oficio de administrar un inmueble implica también cuidar, y nosotros hoy lo hacemos conscientes de un entorno cambiante y dinámico, y adaptándonos a los paradigmas que se van posicionando. ¿Usted cómo administra aquello que recibió? ¿Usted cómo cuida aquello que, de una u otra forma, le fue otorgado?
¡No entres en pánico, actúa de inmediato! Lo primero es asumir la situación con responsabilidad: revisa la carpeta del predio, verifica la trazabilidad documental y realiza una inspección física en el lugar. Compara los datos de la factura (como la dirección, el número y la marca del medidor) con los equipos instalados para identificar posibles errores o anomalías en el cobro.
Desde el momento en que se entrega la propiedad, las cuenta-contrato de los servicios públicos quedan bajo la responsabilidad directa del arrendatario. Sin embargo, ante cualquier contingencia no resuelta, el impacto final o la incomodidad terminará afectando al propietario, por lo que una administración profesional interviene proactivamente para resolver el problema.
Significa asumir los inconvenientes de los inmuebles como si le estuvieran sucediendo a uno mismo o a un familiar. Implica proteger el patrimonio del propietario, velar por el bienestar de los inquilinos y gestionar cada trámite o contingencia con empatía, investigación y un plan de acción claro para mantener relaciones armónicas.
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