Cerca de 21 millones de personas viven bajo la modalidad de arrendamiento en Colombia, según señala la última Encuesta de Calidad de Vida del DANE. Esto representa el 40,3% de los hogares, destacando la importancia de este mercado en la dinámica económica y social del país.
Este dato cobra especial importancia en el marco de las proyecciones económicas para este 2025, cuando el aumento de los arriendos estuvo condicionado por el incremento registrado en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que cerró 2024 con una variación del 5,2%.
De acuerdo con Mauricio Torres Romero, gerente de la plataforma Ciencuadras, con un IPC del 5,2% para 2025, se espera un ajuste gradual en los arriendos, que se reflejará tanto en nuevos contratos como en renovaciones, especialmente en ciudades de alta demanda como Bogotá, Medellín y Cali. “Este aumento podría incentivar a los arrendatarios a buscar opciones más económicas, incluso en zonas periféricas. Por otro lado, la oferta de propiedades en arriendo podría aumentar, particularmente aquellas con precios más altos, que se volverían menos accesibles para muchos”, asegura.
En 2024, la oferta de inmuebles en arriendo aumentó un 7%, y zonas periféricas como Soacha (Cundinamarca) y Sabaneta (Antioquia) vieron un crecimiento del 18% en ocupación, según un análisis del portal Ciencuadras.com.
Aunque este incremento es menor en comparación con años previos, sigue representando una presión sobre los gastos familiares. Torres Romero recomienda tomar algunas medidas para mitigar su impacto:
El incremento en los arriendos para 2025 no solo impacta a los inquilinos, sino también a los propietarios de inmuebles. Aunque el ajuste anual del IPC asegura un aumento en los valores de arriendo, diversos factores como la variación en la inflación, los costos de administración y los gastos de mantenimiento pueden influir en la rentabilidad del negocio de arrendamiento. }
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Por otro lado, las propiedades de lujo o ubicadas en estratos altos podrían enfrentar una mayor desocupación, debido a la búsqueda de alternativas más económicas. En este contexto, Mauricio Torres, gerente de Ciencuadras, recomienda a los propietarios tomar algunas medidas para optimizar sus inversiones.
Durante el 2024, los arriendos aumentaron hasta el 9,28%, alineándose con el IPC, pero con variaciones significativas según la ubicación y el estrato. Zonas como Chapinero (Bogotá) y El Poblado (Medellín) experimentaron ajustes más altos que el promedio debido a la alta demanda en estas áreas.
“Se observó un incremento del 10% en la rotación de inmuebles en arriendo, impulsado principalmente por la búsqueda de opciones más económicas en las principales ciudades del país. Municipios como Soacha (Cundinamarca) y Sabaneta (Antioquia) vieron un crecimiento del 18% en ocupación, reflejando una preferencia por inmuebles con costos más bajos en áreas fuera de los centros urbanos principales. ”, asegura Mauricio Torres, gerente del portal inmobiliario.
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Por otro lado, la oferta de inmuebles en arriendo aumentó un 7%, en parte debido a la migración de propietarios que decidieron optar por el arrendamiento frente a la desaceleración en la compra de viviendas, buscando mayores rendimientos ante un mercado de ventas más estable.
El incremento de los arriendos está determinado directamente por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del año anterior. Con un cierre de inflación del 5,2%, se espera que este sea el porcentaje base de ajuste gradual tanto para las renovaciones de contratos vigentes como para los nuevos cánones de arrendamiento en el país.
Las ciudades principales como Bogotá, Medellín y Cali concentran la mayor demanda de vivienda. No obstante, debido al alza de los costos, se ha registrado un crecimiento del 18% en la ocupación de zonas periféricas y municipios aledaños como Soacha (Cundinamarca) y Sabaneta (Antioquia), donde las familias buscan opciones más económicas.
Para contrarrestar el impacto financiero, se recomienda llevar un presupuesto ajustado mensual y evitar deudas. Adicionalmente, es clave intentar una renegociación directa del contrato con el propietario antes del incremento anual obligatorio y revisar la disponibilidad de subsidios o programas de arriendo con las cajas de compensación familiar.
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